Soy Sahar Rawiya, una artista moldeada por la memoria de mis raíces mesopotámicas y árabes — una herencia de poesía, música y tierras donde las voces fueron a menudo silenciadas. En árabe, “Sahar” es la hora mágica antes del amanecer, y “Rawiya” significa la narradora. Mi nombre contiene mi destino: una voz nacida en el silencio previo a la luz, portadora de historias que se niegan a desaparecer. Mi camino me ha llevado a cruzar fronteras, pero el árabe siempre ha sido el idioma de mi alma.
Nací entre montañas cargadas de relatos antiguos y crecí rodeada de muchas culturas. Mi ruta me llevó a Berlín, donde estudié artes escénicas y composición, y más tarde a Andalucía, donde el flamenco despertó algo profundamente familiar en mí. En esas calles del sur, la extranjería se convirtió en reconocimiento.
Soy cantante, poeta y compositora. Toco el laúd y la guitarra, y tras años con ambos instrumentos, finalmente llevé todo ese conocimiento a la guitarra sin trastes — el lugar donde puedo fusionar el maqam árabe, la música microtonal, las armonías occidentales y la técnica flamenca en una sola voz.
Escribo y canto en árabe, persa y a veces en español, y también hablo inglés y alemán. Creo que el arte es un puente entre mundos y que el amor habla todos los idiomas.
Mi obra no es solo música; es un mensaje y una transformación espiritual — un llamado a la justicia, la dignidad y una patria más grande que cualquier frontera. A través de mi música, Oriente y Occidente se encuentran sin jerarquías, tejiendo un espacio donde la memoria, la identidad y la libertad respiran juntas.


